
La glicina se fabrica mediante síntesis química haciendo reaccionar el ácido cloroacético con amoniaco a presión o mediante modernos procesos de fermentación utilizando sustratos de azúcar, que se utilizan como edulcorante no calórico, agente amortiguador, enmascarador del sabor, estabilizador y conservante que proporciona un dulzor suave (0,6 a 0,8 veces sacarosa), neutraliza el amargor, estabiliza las emulsiones/proteínas y controla el pH sin regusto ni efectos cariogénicos. En la industria alimentaria, se destaca por la supresión del amargor de los edulcorantes de alta intensidad, el enmascaramiento farmacéutico y la mejora sinérgica del dulzor, lo que lo hace ideal para bebidas dietéticas, productos de confitería sin azúcar y alimentos procesados que requieren perfiles de sabor limpios.
